Un mexicano patenta sistema que hace potable el agua de mar

Jorge Lechuga Andrade tenía un objetivo claro: crear un sistema para desalinizar el agua de mar y que pudiera beberse. Sabía que los sistemas que ya existían gastaban mucha energía eléctrica, eran muy caros y generaban desechos. Así que se propuso inventar una alternativa que mejorara el proceso y los resultados.

Preparación profesional

No comenzó desde cero. Lechuga Andrade ya tenía experiencia en la industria privada, donde trabajó 33 años. Además, por 28 años continuó reforzando sus conocimientos como docente en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Autónoma de Yucatán.

No dejó de actualizarse. A los 68 años de edad comenzó su doctorado sobre procesos de innovación en ingeniería de producto y de proceso. Estudió en la Universidad Politécnica de Cataluña, España, y en el Instituto Politécnico Nacional de Toulouse, Francia.

Fue en ese momento cuando comenzó a desarrollar sus innovaciones en el proceso de desalinización del agua. Continuó hasta lograrlo por ósmosis inversa centrífuga, por generación de vórtices de Dean.

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Emprendimiento

Él montó su propio laboratorio. Tardó cuatro años en su proyecto. Una vez listo, solicitó una patente por la mejora en la calidad del material de la bolsa de hielos que el sistema utilizaba. Ahora es reconocido por organismos oficiales en México y Estados Unidos. Aunque este reconocimiento le hizo esperar seis años, no se dio por vencido.

“Cuando tú partes para hacer una innovación tienes que estudiar muy bien, investigar todo el ambiente del área que estás manejando para buscar el estado del arte y ver cuál es el mejor proceso”, aconseja el investigador mexicano.

Optimización de recursos y compromiso con el medio ambiente

Su sistema para hacer potable el agua de mar genera un costo de producción menor que los sistemas tradicionales. Además, consume 80% menos de energía eléctrica. También consideró que los impactos ambientales en flora y fauna marina se redujeran al mínimo. Después del filtrado por ósmosis, el agua salina que queda es reenviada al mar.

Sus innovaciones se dividen en tres: abaratar los consumos de energía, disminuir costos de producción y lograr la auto limpieza de las membranas (los “filtros” del agua). Ahora su sistema ha sido calificado como original, innovador y sustentable.

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