¿Qué puede hacer por ti una película infantil?

Las películas son un culto importante a la distracción. Disfrutar de una buena historia que podemos ver en una pantalla gigante, sin duda alguna es una idea atractiva.

Lo adultos buscamos con el cine varias cosas, entre ellas:

• Identificación
• Entretenimiento
• Empatía
• Desahogo

Pero los niños, tienen una visión distinta del hecho de ir al teatro a disfrutar de una película.

Van a la sala de proyección a identificarse con su héroe o princesa favoritos. Disfrutan de la película con un sentido que va más allá de la distracción.

Cuando salen, relatan los hechos como si los hubiesen vivido. Se emocionan, bailan, brillan y no paran de reír.

¿Será un efecto de la película o de la esencia del niño que ve en esa pieza de arte una extensión de su vida parecida a la felicidad?

Y ¿qué pasa con nosotros?, ¿qué ocurre en la mente del adulto que acompañó a su hijo al film?.

La respuesta es: mucho, nos pasa de todo. Solo que pocas veces lo notamos.

Pero además, nos perdemos de una oportunidad dorada para aprender.

 

4 cosas que te puede regalar una película infantil

1. Imaginación: en una película animada cualquier cosa puede suceder.

Las posibilidades son infintas; hay princesas que son buenas con el arco, héroes que vuelan y juguetes que aman.

Ser imaginativos nos abre un mundo de posibilidades que pueden aplicarse a cualquier ámbito de nuestra vida.

2. Aprendes a trabajar en equipo y eso siempre te dará resultados positivos.

Esta es una de las principales enseñanzas de las películas infantiles.

Cuando todos los personajes de la trama se unen en la búsqueda de un mismo objetivo, no hay otra opción que triunfar.

La próxima vez que tengas un problema, busca ayuda; siempre vamos a necesitar de alguien.

3. Te enseña que la risa todo el tiempo y a toda hora será la mejor opción: ante los inconvenientes, reír es una buena alternativa.

No importa lo difícil del momento, la risa ilumina.

Recuerdas a Ana muriendo de frío mientras buscaba a su hermana Elsa, en Frozen.

El buen humor pudo más.

4. Los finales felices existen, pero dependen de algo que pocas veces aplicamos:

Un cambio de perspectiva.

Las verdades absolutas son poco frecuentes. Existe el color negro y el blanco, pero también una gama infinita de tonos.

Eso lo puedes notar en cualquier largometraje para los más pequeños.

Tienen colores, son positivos, te invitan a ser valientes.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste así?.

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