¿Qué hizo que Ramona Smith se convirtiera en la mejor oradora del mundo?

Cada vez estoy más convencido del poder de la oratoria, no solo para un conferencista, sino para cualquier profesional o persona. Una buena oratoria abre puertas y no solo profesionales, incluso sentimentales. Hay quienes tienen ideas geniales, maravillosos sentimientos y mucho conocimiento, pero no saben cómo expresarlo. Por eso me apasiona investigar casos de éxito. El último y más contundente es el de  Ramona Smith, una profesora de 31 años de Houston, que en solo cuatro años logró convertirse en la número 1 del World Championship of Public Speaking, el campeonato de oratoria más importante del mundo, donde participaron 30 mil oradores de distintos países. ¿Qué hizo para sobresalir de esta forma.

1. Hizo del movimiento su mejor aliado

Solemos creer que para ser un buen orador, solo debemos hablar bonito y lo cierto es que tener un buen discurso no es suficiente, debes saber comunicarlo con tu cuerpo y movimientos. Algo clave en el discurso ganador de Smith fue cómo uso su movimiento en el escenario para ilustrar tres episodios en su vida en los que tuvo que enfrentar grandes dificultades: el abandono de su carrera universitaria, su divorcio y fracasar en años anteriores en el campeonato de oratoria.

Desde su primera aparición la oradora simuló que estaba en un un ring de boxeo e hizo, literal, como si se estuviese enfrentando a alguien con sus puños.  Cada episodio que mencionó de su vida representaba un round y cada uno lo jugó en un punto diferente del escenario.

Cuando le preguntan a Smith, que nunca antes había quedado entre los primeros 100 finalistas, qué cambió para que esta vez su presentación fuera tan exitosa, dijo: “Solía ​​caminar sin ninguna razón. Mis movimientos no tenían ningún propósito. Ahora me moví de forma intencional”. 

2. Dejó de importarle si se veía tonta

Como te dije, Smith se puso en posición de pelea, tiró puños  e incluso hizo como si la golpearan. Todo eso para ilustrar que la vida es como un ring de pelea. ¿Que si se veía tonta? No le importó. Estaba clara que debía salir de su zona de confort para dar el discurso que la haría ganadora. Esto fue lo que dijo al respecto: “Mi entrenador me dijo: ‘deja de tener miedo de parecer estúpida'”. Y así lo hizo. “Cuando subí al escenario, dije: “¿sabes qué? Voy a hacer lo que sea que se sienta bien. Voy a hacer lo que sea correcto. No me importará lo que pase”.

3. Involucró a la audiencia

Otro aspecto clave fue que Smith no solo invitó a la audiencia a participar haciendo preguntas abiertas, les dio tiempo para que realmente ellos pudiesen responderse a sí mismos. 

Uno de sus antiguos entrenadores le recomendó hacer una pregunta abierta, una vez por minuto o minuto y medio, para así mantener ocupada a la audiencia.

En su discurso de siete minutos, ella hizo preguntas como “¿Puedes pensar en un momento en que la vida intentó derribarte?” o “¿Quién fue tu oponente más difícil?”, después de hacerlas hizo una pausa para que las personas tuvieran la oportunidad de pensar en ello.

Sobre la importancia de esas preguntas, Smith dijo: “Esas pausas son tan importantes. Realmente los miro como si estuviera esperando una respuesta”.

Aquí te dejo el vídeo de su conferencia ‘Still Standing’, que a pesar de estar en inglés, estoy seguro entenderás gracias a su excelente lenguaje corporal:

Interesante, ¿cierto? Yo que tú le haría caso a Smith y empezaría a trabajar en la actitud, movimiento y ritmo.

Tu amigo y mentor,

Jürgen Klarić.

 

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