¿Qué es eso de la inspiración?

¿De dónde salen las palabras del poeta, los goles de un delantero, las caricias de mamá?. Vienen de la inspiración.

Eso que se produce en el fondo de nuestra alma y nos motiva a movernos, mientras en el trayecto, vamos haciendo que otros también caminen.

Es lo que te despierta en las mañanas cuando aún estás cansado y te ayuda a cumplir con tus labores, aunque sientas que no tienes la fuerza suficiente para hacerlo.

Una amiga valiente y decidida, que te acompaña cuando vas a hablar en público, organizas una reunión o enseñas a tus hijos sobre modales.

Es una loca aficionada a la vida que se posa sobre cada uno de nosotros para ayudarnos a seguir.

Solo que pocos sabemos hablar su idioma.

Algunos diccionarios la definen como:

“Estímulo o lucidez repentina que siente una persona y que favorece la creatividad, la búsqueda de soluciones a un problema, la concepción de ideas que permiten emprender un proyecto…”.

En pocas palabras, la inspiración genera algo en el ser humano. Una chispa especial que mueve al mundo.

Pero ¿de verdad es tan poderosa?.

Créeme, lo es.

Conoce la fuerza de la inspiración

¿Cómo se puede cambiar el patrón de comportamiento de una persona durante una conferencia o experiencia motivacional?.

¿Qué sucede en ese momento especial, en el que alguien comunica ideas capaces de cambiar la vida de otros?.

Hace algún tiempo la Universidad de Stanford realizó un estudio con dos estudiantes en su último año de carrera.

El proceso consistió simplemente en que un grupo de investigadores se reunió con ellos durante una hora.

Luego se analizó el desempeño de los participantes en su vida profesional.

Allí descubrieron que tenían mejores resultados que otros compañeros quienes no participaron en la reunión.

Pero la investigación fue más allá.

Nueve años después, a los estudiantes, se les consultó sobre dicha sesión y ninguno la recordaba.

Sin embargo, ese encuentro sí marcó una diferencia en sus vidas.

Este tipo de estudio se hizo famoso y comenzaron a llamarlo: “intervenciones sabias”.

Pues tenían un resultado sorprendente en quienes participaban.

En conclusión, olvidas muchas cosas, incluso algo que una vez te inspiró, pero los resultados de ese clic (momento de inspiración) se mantienen en el tiempo.

A todos nos ha pasado. A ti te ha pasado.

Con una conversación, el diálogo de una película, escuchar un audio u observar una charla, te inspiraste.

Te topaste con una frase que resultó ser decisiva en tu vida y no te diste cuenta.

Fue un momento mágico en el que las manecillas del reloj comenzaron a andar sincronizadamente y todo resultó.

La inspiración es más que magia

Entonces, ¿por qué le restamos tanta importancia a estas vivencias humanas y sencillas que tienen un valor más allá de lo que podemos apreciar?.

Puede que sea porque vemos la inspiración como algo mágico que llega de la nada y eso le quita credibilidad.

Seguimos creyendo que la inspiración funciona de esa manera, no es de sorprender el escepticismo hacia ella.

Por otro lado los estudios antes mencionados nos demuestran lo contrario, nos regalan otra manera de ver la inspiración.

Puede ser como una semilla en una gran siembra, será difícil recordar exactamente cuál de ellas dio el enorme fruto que crecerá algún día de allí.

Bien sea una palabra de aliento, un consejo, un artículo, una conversación con una persona que amas, pequeñas cosas.

La semilla germinará y te transformará. Solamente si la nutres con trabajo diario, cultivando ciertos hábitos, abonándola con lecturas y relaciones que se complementen con tus propósitos.

Se trata entonces de matenernos atentos a ella, para que no la dejemos escapar.

Porque una persona inspirada, inspira a otros. ¿Te imaginas un mundo en el que todos los días crezca esta semilla?.

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