Los tres amigos de quienes debes huir cuando comienzas a emprender

Lo primero que quieres hacer es contar tu idea a otros, ¿no es cierto? Has pasado meses y meses dándole forma en tu cabeza. Ahora, quieres que alguien la escuche. Vas con tus amigos y no faltan los que te felicitan, a los que no les hace sentido y los que te tiran de a loco. ¿Qué tienen en común? Todos ellos quieren ver tu idea cobrando vida.

¡Cuidado! No todos los consejos que te den, incluso los mejor intencionados, te van a beneficiar. Matt Boardman, un joven asesor de negocios, identificó a tres tipos de amigos con quienes debes poner distancia lo antes posible. No te estoy diciendo que jamás les vuelvas a hablar. Lo que te digo es que evites tocar el tema de tu negocio en la conversación.

1.- El crítico en extremo

La retroalimentación es una herramienta valiosísima para tu idea de negocio. Es el cincel con el que la irás perfeccionando. Tal vez estás tan enamorado de tu idea que te cuesta trabajo ver sus deficiencias. Es por eso que las opiniones desde una mirada externa ayudan tanto.

Aprende a escuchar y a tomar lo mejor de los consejos de los demás. El peligro de las personas que opinan demasiado es que pueden llegar a pensar que ellos tienen la verdad. Tal vez por su experiencia sí tengan más información que tú. Pero eso no los capacita para decirte lo que es mejor para ti.

Toma lo que puedan decirte del mercado, de la competencia, de las estrategias que creen que no funcionarán. Permite que señalen los problemas potenciales que ven en tu idea. Pero no les des poder a quienes quieren hacerte creer que tus opciones se limitan a lo que ellos te aconsejaron.

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2.- El profeta de la fatalidad

Es el amigo que ve el fracaso detrás de cada una de tus ideas. No cree que funcionen y te puede dar un listado de los motivos. Su crítica no es constructiva. Quieren empujarte a que abandones tu idea. Y no con una mala intención necesariamente.

A veces es el amigo al que le da miedo arriesgarse. Es quien prefiere la comodidad de los ingresos estables. Cree que cualquier idea de emprendimiento es demasiado riesgosa. Si no conoce ni tiene experiencia en la categoría de productos en la que estás emprendiendo, su visión fatalista es aún peor.

3.- El optimista sin límite

Es todo lo contrario del anterior. Quieres recibir aprobación acerca de tu idea. Y eso está bien. Te has esforzado por ella. Lo que debes cuidar es que te quedes únicamente con los comentarios de lo buena que es.

Evita rodearte de gente que todo lo que te dice es lo grandioso que va a ser tu negocio. El ánimo y la confianza que te transmiten son buenísimos. Pero a sus comentarios les falta un toque de realismo. Las verdades difíciles son las que ayudan más.

Lo mejor es hallar un balance. Rodéate de quienes te den retroalimentación: no sólo halagos sino también críticas para mejorar. Tampoco seas radical y te guardes tus planes hasta haberlos llevado a cabo. Es muy peligroso que inicies tu negocio sin haber recibido un sólo comentario acerca de la idea.

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