Los 4 sacrificios del emprendedor

El camino hacia el éxito de tu negocio es muy exigente. Y apuesto a que me dirás que darías todo por ver a tu idea nacer y crecer. Por supuesto, apuntas a los grandes resultados. Pero hablando en serio, ¿cuánto estás dispuesto a invertir? El ciclo natural de un negocio es dar y recibir.

Estás tomando un trabajo con exigencias sui generis. Hay sacrificios inevitables mientras te acostumbras a la dinámica del emprendimiento. Los emprendedores más exitosos reconocen que los resultados te dejan una enorme satisfacción.

No los veas como desventajas de decidirte a emprender. Son la ruta para fortalecer tu idea y definir su valor. Acá te advierto de algunos antes de que te tomen por sorpresa.

1.- Tus ingresos fijos

Olvídate de contar con un presupuesto fiel cada mes. Los inversionistas valoran cuando un negocio ha arrancado con el dinero del dueño. Considera que es un gasto fuerte inicial. Y posiblemente un peso que tu familia cargará contigo.

Considera en tu plan de negocio que al menos el primer año no habrá muchos ingresos que puedas considerar ganancias. Tu sueldo saldrá de ahí, pero una vez que hayas cubierto los gastos del local, los servicios, el personal, etc.

Te ayudará a perfeccionar tus habilidades en administración. Ahí está la clave.

2.- Tus límites entre trabajo y vida personal

La línea entre uno y otra puede volverse difusa los primeros meses. Cuando estableces los primeros contactos que necesitas, debes estar disponible casi las 24 horas del día. Si trabajas desde casa, será difícil que tu mente “salga de la oficina”.

¿La solución? Define tus prioridades. En cuanto tu negocio ya esté en marcha, dale tanto valor a las laborales como a las personales. Tu negocio es importante, pero no es lo único que requiere tu atención.

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3.- Tus horas de descanso

Esto ocurrirá al principio sobre todo si emprendes solo. Vas a intentar aprender y hacer de todo. Pueden reducirse tus horas de sueño y de distracción. Ojo, dije reducirse, no eliminarse por completo.

El trabajo sin parar no es sinónimo de productividad. Tu capacidad de crear ideas y soluciones va disminuyendo hora tras hora si haces eso. Utiliza diferentes técnicas para despejar tu mente.

4.- Tu comodidad

Ya no estás bajo la supervisión de alguien que te dice qué hacer. Ahora eres tú quien tendrá toda la responsabilidad de identificar errores y hallar oportunidades de mejora.

Ya no basta con tus conocimientos, por muy profesional que seas. Necesitas aprender y dominar tareas de otras áreas antes de que puedas contar con alguien a quién delegarlas.

Los empresarios exitosos no huyen de las situaciones incómodas. Las enfrentan sin miedo. Es más, les emociona conocer los nuevos desafíos. Están comprometidos con su idea y mantienen la seguridad de que hallarán la forma de superarlos.

Recuerda que estos sacrificios son momentáneos. Ten cuidado si se prolongan y son el pan diario de tu negocio. Posiblemente tengas que replantear tu idea o el plan de ejecución. Hazlo antes de que tu salud o tus finanzas sufran algún problema.

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