Lo que la neurociencia dice sobre cómo las redes sociales afectan tu cerebro

Estudios neurocientíficos han analizado los efectos de las redes sociales en nuestra percepción del mundo y nuestro bienestar psicológico. No son un método tradicional de recibir información, por lo que el cerebro ha tenido que adaptarse al modus operandi de las redes sociales.

Estas modificaciones en el cerebro han repercutido en nuestro modo de relacionarnos con la gente y con las marcas. Por eso es importante que las empresas conozcan qué sensaciones produce el uso de las redes para adaptar su estrategia. Voy a explicarte lo que la neurociencia ha descubierto.

El efecto de los likes

Por supuesto, detrás de cada publicación está el deseo de recibir reacciones y comentarios. Cuantos mayor número de likes tenga una imagen, la parte del cerebro llamada núcleo accumbens se activa más. Esta parte es la que se encarga de que experimentemos un placer intenso al recibir una recompensa.

Aquí interviene la dopamina en grandes cantidades. En consecuencia, aparecen las adicciones. Quieres crear situaciones continuas en las que estas explosiones de placer se repitan.

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Los prejuicios

Un estudio que realizó la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) mostró que la presión de grupo también determina tu preferencia o rechazo hacia ciertas publicaciones. Las fotos que los jóvenes veían con menos likes eran percibidas de manera menos positiva.

Las fotos que tienen filtros indican al cerebro que han sido alteradas. Como está recibiendo imágenes frecuentemente, se ha configurado para percibir de forma negativa lo modificado.

La estructura cerebral

Lo que ocurre en las redes sociales y el tamaño del cerebro están vinculados. Aún no se ha descubierto cuál de ellos depende del otro. Lo cierto es que un estudio mostró que quienes tienen más contactos en sus redes sociales tienen más materia gris.

Ahora, el cerebro tiene una enorme plasticidad. Es capaz de crear nuevas conexiones neuronales conforme navega por Facebook, Twitter, Instagram, etc. El cerebro se ha acostumbrado a enfocarse en la información que se nos presenta con una apariencia llamativa.

Las redes sociales funcionan de modo que produzcan dopamina. Piénsalo, ¿qué es lo primero que ves cuando abres la aplicación o la página de cualquiera de ellas? Se despliega un newsfeed lleno de publicaciones recientes. Todo es información sencilla y rápida de leer.

La descarga de dopamina que esto produce habitúa a nuestro cerebro a leer sólo información con pocas palabras. Entonces, las capacidades cerebrales para concentrarse se van desgastando. Todo lo que quieras comunicar en redes se va a enfrentar a esta configuración cerebral de los usuarios.

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