La ciencia de la felicidad, en cuatro simples hábitos

Puede haber cientos de razones por las que no te sientes feliz en tu trabajo. Para mejorar esta situación, no es necesario que cambies de empleo o cierres tu negocio.

Según la doctora Emiliana Simon-Thomas, investigadora de la Universidad de California en Berkeley, todos somos capaces de sentirnos más felices en nuestro trabajo. Practica cuatro sencillos hábitos que elevarán al máximo tu potencial para sentir felicidad sin importar las circunstancias.

1.- Disfruta intencionalmente los buenos momentos

Los efectos de los desafíos en el trabajo son distintos en cada persona. Simon-Thomas dice que, tras enfrentar el mismo problema, un individuo puede salir reanimado y otro lleno de ansiedad o depresión.

La investigadora explica cómo podemos ser del primer grupo de personas: “Nuestros días en el trabajo raras veces van a ser continuamente placenteros. Pero cuando lo sean, valora esos momentos. Basta con que seas consciente de sus puntos débiles y puedas reírte de ellos, te atrevas a proponer ideas y defenderlas, y te enfoques en lo que está saliendo bien”.

Mantén estas actitudes para obtener lo mejor de los desafíos en tu espacio de trabajo. Encuentra soluciones creativas a cada problema. Estarás creando situaciones en las que las cosas salen bien. Son oportunidades para disfrutar.

2.- Encuentra o crea el propósito de tu trabajo

Las personas que son felices en sus trabajos persiguen un propósito más grande. Esto de por sí ya es un pilar en la psicología de la motivación.

“Las personas cuyas actividades diarias son guiadas por una sensación de propósito son más felices en la vida”, señala Simon-Thomas.

Cada equipo de trabajo debe poder ver que su contribución genera una mejora en su área dentro de la compañía, en el negocio y en el mundo. Ten en claro por qué importa lo que haces. Ayúdale a tu equipo de trabajo a verlo también.

Toma el tiempo para descubrir tu propósito. Si sólo te sientes una pieza más del engranaje, intenta mirar tu trabajo de otra forma. Pide ayuda para entender cuál es la contribución de lo que haces.

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3.- Mejora tu capacidad de adaptación

La resiliencia es la habilidad para recuperarte de los problemas que parezcan abrumadores, y seguir adelante.

Si algo sale mal, Simon-Thomas recomienda que “respires profundamente, recuerdes que es un episodio temporal, y consideres las circunstancias externas que influyeron”.

Este sencillo ejercicio de concientización te puede ayudar a tener más resiliencia. Después de todo, los inconvenientes son inevitables. Asegúrale a los demás que la próxima vez lo harás mejor. Esta mirada positiva hacia adelante te ayudará a dejar de lamentarte por errores pasados. Te hará sentir contento por tener la oportunidad de corregir y crecer.

4.- Sé amable

Ejercita tu habilidad para construir relaciones. En el trabajo te sentirás feliz si sabes que cuentas con un equipo en el que puedes confiar y apoyarte. Muestra un interés genuino en los demás, empatía, compasión, generosidad y gratitud.

La amabilidad también se trata de estar dispuesto a reconciliarte cuando existen conflictos interpersonales. Ofrecer una disculpa te hace ganar respeto, y perdonar calma el estrés.

El ambiente de trabajo sigue atado a una cultura de jerarquía. Eso impide muchas veces que las personas puedan confiar entre ellas, tengan un trato respetuoso y se apoyen. Ser amable es la mejor forma de romper con estas normas y ser más feliz en el proceso. Vas a contagiar a otros, y las personas alrededor de ti también se sentirán más felices.

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