Guía práctica para un creativo en acción

Un creativo es una estrella que necesita el cielo para poder dejar ver su brillo. Por eso la creatividad se percibe como una característica abstracta, lejana y hasta reservada para un número exclusivo de personas.

El diccionario Larousse nos dice que  la creatividad es una:

“Facultad o capacidad de hacer o crear una cosa con originalidad”.

Lo que quiere decir que puedes construirla y desarrollarla en ti. El Psicoanalista español Eduardo Krestol, quien es además experto en innovación y creatividad organizacional, explica que “la creatividad puede entrenarse”.

Aunque no es cosa fácil ni tampoco rápida, como todo lo bueno en la vida lleva tiempo, trabajo y disposición.

Qué necesita un creativo

¿De qué sirven las grandes ideas en tu mente, si no sabes cómo comunicarlas?. Eres un ser creativo, solo que debes encontrar el camino para creértelo.

Por aquí puedes comenzar:

1.- Anota tus ideas

¿Llevas siempre contigo una agenda o libreta?, si tu respuesta es no, le estás restando una a tu creatividad.

Lo que no escribes se evapora, se vuelve nada, imagina cuántas ideas se te pueden ocurrir a lo largo del día y, sin avisarte, se te pasan al olvido.

Empieza a tomar el hábito de llevar un cuaderno y anotar lo que se te venga a la mente, probablemente haya un poco de basura por desechar, pero también encontrarás muchos tesoros.

2.- Cuestiona todo

«En la creatividad no hay una meta ni un camino, pero sí es necesaria la reflexión, empezar el día y asumir que no sabes nada, así tienes que preocuparte por aprender y ser mejor» dice Albert Adriá el primer chef al que se le pagó por ser creativo en la cocina.

La realidad siempre es percibida por alguien, por lo que esa percepción puede ser alterada, así que vale preguntarse.

Cuestiona tus paradigmas, eso que crees que es y debe ser así ¿por qué?, ¿para qué?, ¿cómo puede ser diferente?. Recuerda que tu forma de pensamiento y la mía han sido sugestionadas desde la escuela, te han limitado.

Pero ahora los límites los pones tú, si no avanzas retrocedes.

3.- Convierte a la creatividad en cultura de vida

Deja de verla como ese as bajo la manga cuando la jugada se pone difícil.

Hazlo un estilo de vida.

Así como cuidarte, hacer ejercicio, alimentarte bien te favorece, de la misma manera ocurre con el pensamiento creativo, le hace bien a tu vida, a tu ser.

Practícalo porque en situaciones desafiantes será más complicado usarlo.

4.- Aprovecha el capital intelectual de los que te rodean

Las buenas ideas no solo provienen de ti, no te creas tan súper poderoso.

Aquí aplica el precepto: mientras más mejor.

Las mejores creaciones provienen del conglomerado de diferentes fuentes así que empieza a valorar el capital humano con el que cuentas.

Incentiva la generación de ideas en tu equipo de trabajo, motívalos a crear, regálales un espacio diferente y podrás notar el cambio.

5.- Utiliza técnicas de creatividad

Es de novatos confiar únicamente en ese momento mágico de inspiración que te lleva a crear y expresarte con originalidad.

Para ser productivo es recomendable emplear técnicas que fomenten la generación de ideas, la creación, que te ayuden a sacarle el jugo a tu mente.

Puedes hacer este ejercicio en solitario o involucrar a tus colaboradores para crear un estilo diferente de trabajo.

6.- Aprende a jugar

Empieza a hacer actividades que te hagan salir de lo común, de tu rutina diaria. Juega con tus hijos o sobrinos, imagina con ellos que viajas al fondo del mar o que visitan a la reina de otra dimensión.

Además de ayudarte a conectar con los pequeños y con tu niño interior, prepararás el terreno a tu mente para pensar fuera de la caja.

De eso se trata, hacer tu propia fórmula que combine tus pasiones, habilidades y conocimientos, más toda la información que manejas.

¿Sencillo?.

Nadie dijo que lo fuera, pero al menos inténtalo.

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