Guía práctica para aprender a llevar una agenda antes que se termine el año

Una agenda es una herramienta indispensable para toda persona que quiera ser más organizada porque permite tener a la mano tus pendientes.

Además de planificar tus citas e incluso tener un mejor control de tus gastos.

En algunos casos la tienes, los primeros meses del año está llena de anotaciones y luego en octubre es el cuaderno de dibujo de tus hijos cuando estás esperando que te atiendan en el banco.

Lo cierto es que utilizarla es realmente beneficioso, aprende a aprovechar todas sus ventajas.

Sobre todo porque ya se viene un nuevo año y vale la pena que intentes ser más organizado.

Para qué usar una agenda

Antes de comprar tu agenda, es importante determinar para qué la vas a usar. Existen varias opciones, por ejemplo:

  • Para llevar tus tareas pendientes
  • Los contactos que realizas durante el día
  • Ideas de negocio

Debes procurar adaptarla a tus necesidades personales y profesionales. Además, es necesario determinar el tipo de agenda que utilizarás.

Si quieres una con más espacio entre días o semana, si necesitas un planificador o solo requieres un cuaderno con varias secciones y compartimientos.

Esto es importante porque una de las razones por las que dejamos de usar la agenda es que no cubre las necesidades básicas que necesitamos en nuestro día a día.

Juzga la agenda por su portada

 En este caso sí podemos romper esta regla, es más probable que uses todo el año tu agenda si te resulta agradable a la vista.

¡Querrás tenerla contigo a donde vayas!

También es importante el tamaño, evaluar dónde vas a guardarla te permitirá decidir si quieres una grande o la necesitas pequeña para llevar en tu bolso.

Ten a la mano bolígrafo y lápices, va a ser difícil que tengas tu agenda al día si no tienes con qué llenarla.

Una buena estrategia es ponerle colores a las temáticas, rojo para urgentes, azul para cosas por hacer, naranja para cosas de los niños, esto ayudará a tu cerebro a ser más organizado y hará más divertido el proceso.

Con estos datos prácticos es hora de la acción.

A continuación nuestra pequeña guía para que aprendas a usar agendas

Comprométete: fija en tu día un momento para llenar tu agenda.

Todo es cuestión de hábitos, empieza por cultivarlo y verás lo productivo que puede llegar a ser.

Comparte: cuenta a tus amigos que usas una agenda.

Te servirá como un constante recordatorio de que debes hacerlo y también podrás ser un agente multiplicador.

Dale un lugar: ubica un puesto a tu agenda, en el escritorio, bolso, cartera, mesa de noche.

De esa forma no se te perderá.

Escribe en positivo: escribe mensajes que te inspiren. Sobre todo para aquellos momentos en los que necesites motivación, serán un regalo de ti para ti.

¡Entonces manos a la obra!, búscala antes de que termine el año y enamórate de ella.

Aunque un teléfono inteligente también puede ser de gran ayuda y se adapta más a la realidad digital… la vieja escuela también funciona.

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