Estudio revela que tener buenas relaciones protege tu cerebro

Son muchas las investigaciones que buscan responder cuál es la fórmula para llevar una vida saludable y exitosa. Algunas apuntan a la alimentación, otras a la importancia de una mente saludable, otras a la capacidad de resolver problemas, pero ahora un estudio de Harvard, dirigido por el psiquiatra Robert Waldinger, que estudió a un grupo de personas por más de 80 años,  afirmó que la calidad de tu vida es, básicamente, proporcional a la calidad e tus relaciones.

Esto es lo que la investigación concluye: “Las buenas relaciones nos mantienen más felices y más saludables” También que “las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos, sino que protegen nuestros cerebros”.

Aquí algunas claves que Waldinger señala nos acerca a relaciones saludables:

Las relaciones se basan en confianza

Las relaciones se alimentan de la confianza. Todo parte de allí. Sea una relación de amistad, de trabajo, de pareja, la única forma de afianzarla es trabajando en la confianza. No es posible establecer un vínculo genuino y sostenido en el tiempo si no hay confianza en el otro. Waldinger sostiene que “donde hay confianza, hay motivación para actuar”. Después de todo,  si confías en que alguien está cuidando tus mejores intereses, harás casi todo lo que esa persona te pida.

¿Y cómo desarrollo confianza en mis relaciones?

  • Comunica. La confianza requiere de una comunicación constante. De esta forma estás en contacto con la realidad de la otra persona y puedes descubrir cómo reacciona a los altibajos. También le demostrarás que lo que es importante para ella o él, es importante para ti.
  • Sé genuino. Las personas auténticas comparten sus verdades pensamientos y sentimientos hacia los demás. Saben que no son perfectos, pero aún así se muestran como son. Esto hace que otros lo perciban como alguien confiable. Ser auténtico y genuino no significa decir todo,  todo el tiempo y a todo el mundo. Significa que lo que dices guarda relación con tus valores y principios.
  • Sé útil. Una manera sencilla de ganarte la confianza de otro es haciendo algo útil por ellos. No tiene que ser algo grande, puede ser algo cotidiano como ofrecerle un vaso de agua o una taza de café cuando ves a la otra persona atareada. Recuerda: la confianza siempre motiva a la acción y viceversa.
  • Sé comprometido. Vivimos en una sociedad donde es muy fácil abandonar los compromisos y donde somos muy endebles como para mantener decisiones.  Saber qué compromisos puedes mantener y ser constante con ellos es vital. Si eres muy entusiasta y te comprometes demasiado rápido, es mejor que pienses dos veces hasta dónde te puedes comprometer y desarrolles autoconciencia y autocontrol.
  • Muestra aprecio. Todos queremos aprecio, así que bríndalo. No te conformes solo con sentir aprecio, sé intencional al mostrárselo a otros.
  • Muestra empatía. Esfuérzate por comprender la realidad del otro. La clave para conseguirlo es no juzgar o minimizar las circunstancias y sentimientos de la otra persona.
  • Pide disculpas.  Decir “lo siento” suele ser una tarea titánica, más que memorizar y exclamar el más elaborado de los manifiestos. Estas dos cortas palabras tienen el potencial de cambiar la conducta o el estado de ánimo del otro, reconciliar y hasta curar. No son fáciles de aplicar, pero son vitales para el desenvolvimiento de una relación saludable.

Recuerda: cada conversación significativa que tengas, cada tiempo que apartes para escuchar o ayudar al otro, cada palabra de afecto que expreses, es una inversión que te dejará el mejor de los dividendos: una vida llena de relaciones sólidas, una vida plena.

 

¡Nos vemos en la cima, campeón/a!

 

Tu amigo y mentor,

Jürgen Klarić.

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