Estas son las claves de la conferencia más aplaudida de TED

Bryan Stevenson, abogado y defensor de los derechos humanos, marcó un antes y después en TED. Se convirtió en el orador que recibió la ovación más larga en la historia. ¿Pero cómo lo hizo? Con el recurso más elemental, y no por eso menos efectivo, de la comunicación: contando historias.

Lo sé, no descubrió la rueda ni la pólvora, pero sacó partido a una práctica que todos sabemos desde niños: narrar, echar cuentos, hacer el “érase una vez”.

Y sí, es una práctica sencilla, no es física cuántica, pero tiene su ciencia. Aquí algunos puntos claves en la conferencia más aplaudida de TED:

Echa el cuento

La mejor forma de transmitir conocimientos y experiencias es a través de la narración. Básicamente la historia de la humanidad se registró así. Todos tenemos algo que contar; escoge una experiencia o anécdota que refleje quién eres, que complemente el conocimiento que quieres transmitir e ilustre de forma vivencial alguno de los puntos clave de tu conferencia.

Recuerda: una vivencia personal siempre es un buen as bajo la manga, ya que es familiar para ti y, en la mayoría de los casos, suele ser impactante y fácil de recordar para tu audiencia.

¿Pero cómo la eliges?

  • No tomes la decisión a la ligera. No hables por hablar ni profundices en detalles muy personales si estos no tienen un propósito claro.  
  • Elige tres historias: una divertida, una conmovedora y una inspiradora.
  • Busca que esa experiencia personal tenga elementos con los cuales tu público pueda sentirse identificado. Por ejemplo, Stevenson contó una historia divertida de su abuelita y esto engancha, todos tenemos abuelas.
  • Haz uso del humor. El cerebro recuerda siempre la información que dices justo antes y después de un chiste.
  • En caso de elegir una historia personal; es importante que esta, tal como en las películas, tenga un inicio, un nudo y un desenlace. Las historias personales de éxito, esas que vencieron muchas adversidades, son irresistibles. Stevenson habló de su experiencia cuando fue encarcelado injustamente.
  • No todas las historias tienen que ser dramáticas y apocalípticas. Stevenson, por ejemplo, contó sobre el humilde consejo que un conserje le dio cuando se sentía cansado y frustrado…
  • Eso sí, sé genuino. No exageres, el público no es tonto, así que no te pases de vivo. En caso de no tener una historia propia que cumpla con estos requisitos, habla de casos reales, de tus clientes, o de aquellos que citan los estudios.
  • Los números son vitales, pero estos por sí solos no conectan. Hoy las compañías usan historias reales de clientes para darles vida a sus datos.
  • Habla de tus inicios. A la gente le gusta saber que los grandes magnates, que las grandes marcas, no siempre fueron así. Es una especie de invitación a ¡tú también puedes hacerlo, campeón!

Así que ya sabes, la próxima vez que prepares una conferencia no olvides contar una buena historia.

Tu amigo y mentor,

Jurgen Klaric.

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