El liderazgo de Ernest Shacklenton

Ernest Shacklenton fue un explorador que lideró su barco “Endurance” y su tripulación por la Antártida. La idea era cruzar por el mar de Weddell hasta el mar de Ross. Era un circuito inexplorado en 1914, pero pronto su misión se convirtió en una de vida o muerte. Shacklenton mantuvo el liderazgo en todo momento e hizo todo por su tripulación. Es por esto que te cuento esta historia. Puede que sus pasos te sirvan en los retos del día a día.

Shacklenton inició la expedición con 27 hombres y navegó por seis meses. Justo cuando estaba a 160 km de su destino, el mar se congeló por completo y quedaron atascados. Aquí empieza el trabajo duro del líder. Shacklenton sabía que el problema no era el hielo, sino la desmotivación de sus hombres.

Por eso, estableció una rutina estricta para distraer y motivar a su tripulación. Los hacia trabajar a todos independientemente de sus cargos. Para lograrlo utilizó su creatividad; organizó desde partidos de fútbol hasta torneos de corte de pelo. Así les hacía sentir que eran uno. Lamentablemente, después de diez meses el barco se empezó a quebrar y a hundir.

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En ese momento, la meta de Shacklenton fue la seguridad de sus hombres. Así que les dijo que escogieran lo indispensable para ellos, que cargaran los botes salvavidas con provisiones y comenzaron a empujarlos por encima del hielo. Como ya no estaban en el barco, llegó un momento en el que uno de los hombres se reveló y dijo que ya no tenía que seguir sus órdenes. Shacklenton, para confirmar su rol de líder, dijo que de todos modos les pagaría a cada uno su sueldo hasta llegar a casa.

Sus hombres siguieron empujando los botes hasta que llegaron al agua. Los montaron y comenzaron a buscar una isla. Soportaron semanas con una galleta al día y la motivación de su líder para que cuidaran de ellos mismos y de sus compañeros.

Llegaron a la Isla Elefante, pero como estaban fuera de curso de los barcos balleneros tuvieron que zarpar de nuevo. Con los tres botes hicieron uno más grande y Shacklenton se fue con cinco hombres. Llegaron a la isla de Georgia South y tuvieron que cruzar unas montañas hasta llegar a los puertos. Ahí pidieron ayuda, pasaron 4 meses y el acceso a la isla Elefante fue imposible.

Shacklenton hizo tres intentos más pero el clima no lo dejó llegar. No fue sino hasta el cuarto intento, gracias a un barco chileno que llegó. Para su sorpresa, encontró a sus 22 hombres con vida y los llevó a casa como prometió. En Europa fueron recibidos como héroes, a pesar de que ya había estallado la Primera Guerra Mundial. Es un grandioso ejemplo de un líder que no se rinde y no pierde de vista el bien de su equipo.

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