El arte de hacer preguntas como clave de relaciones exitosas

“¡Qué manía de complicarlo todo!”, esta podría ser la conclusión de un estudio de Harvard que afirma que la clave en las relaciones interpersonales podría ser mucho más sencilla de lo que te imaginas. Y aunque es cierto que una relación exitosa depende de muchos factores,  la investigación encontró algo en común entre las personas que llevaban relaciones interpersonales exitosas: saben hacer preguntas.

Sí, el estudio encontró que el simple hecho de hacer preguntas es uno de los aspectos más importantes de las relaciones abiertas y de confianza, así como un aspecto asociado a las personas con mayor inteligencia emocional  y facilidad de aprender.

Estos son los hallazgos de la investigación:

Las preguntas como punto clave para construir relaciones

Aunque nunca se nos enseña cómo hacer preguntas, -salvo que hayas estudiado para ser abogado, policía o periodista- el saber hacerlas es vital para construir relaciones confiables y con fuerte conexión emocional.  La investigación apunta que la empatía y el interés en otro ser humano muestra que queremos comprenderlo mejor y una forma de hacerlo es haciendo las preguntas.

Esmérate con las preguntas de seguimiento

Según los autores del estudio, hay cuatro tipo de preguntas:  preguntas introductorias (” ¿Cómo estás? “), preguntas espejo (” Estoy bien. ¿Cómo estás? “), preguntas de cambio total (que cambian el tema completo) y preguntas de seguimiento (las que solicitan más información) “. Las preguntas de seguimiento son muy importantes para acercarte al otro y establecer conexiones más estrechas y sólidas, ya que indican un interés en la persona con la que está hablando.

Cuidado con las preguntas cerradas

Es una verdad universal: si quieres establecer una comunicación efectiva con alguien, debes evitar las preguntas cerradas (aquellas cuyas respuestas son sí o no) o de selección múltiple. Las preguntas abiertas son mejores en el sentido que son ricas y reveladoras y también menos propensas a ser manipulables.  Una buena forma de hacerlo es hacer una pregunta de seguimiento después de una respuesta cerrada. Ejemplo:”¿Por qué dices que sí o que no?”

La secuencia correcta

El orden de las preguntas varía según el objetivo de la conversación.  Sí, uno de los descubrimientos más interesantes de la investigación que el orden de las preguntas genera un efecto determinado en las personas. Es decir, si deseas obtener información, sin considerar la relación a largo plazo, lo mejor es comenzar con la pregunta más difícil e invasiva. De esta forma, el resto de las preguntas parecerán menos invasivas, pero en caso de que quieras establecer una relación con tu interlocutor lo mejor es dejar las preguntas más íntimas y profundas al final, para que la confianza se vaya generando de forma progresiva y haya mayor transparencia e intimidad. Ejemplo de esto, es la investigación  que está detrás de una charla viral de Ted sobre las 36 preguntas que harían que dos personas se enamoraran.  El orden de las preguntas en este caso, ayudó a crear una atmósfera de intimidad y puede tener efectos duraderos entre las personas que participaron en él.

Usa el tono correcto

Si bien es cierto que la manera en que formules la pregunta influirá, también es muy importante cuidar el tono.  El estudio dice: “Las personas son más comunicativas cuando hacen preguntas de manera informal, en lugar de hacerlo con un tono oficial abrochado”.

Esto incluso aplica para realizar encuestas, según la investigación, “los participantes tenían el doble de probabilidades de revelar información sensible en el sitio de aspecto informal que en los demás”.

Así que ya sabes si quieres empezar a mejorar tus relaciones quizás lo único que hace falta por hacer es lo más sencillo: una pregunta. Si no tienes idea por dónde empezar, ¿qué tal si empiezas con un cómo estás?

 

Tu amigo y mentor,

Jürgen Klarić.

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