Cuidado: búscate un buen socio para ser exitoso

El mundo de los negocios nos ha demostrado con varios ejemplos la importancia de un buen socio para ser exitoso.

Bill Gates y Paul Allen fundadores de Microsoft o los creadores de Google.

Pero también, ejemplos de tener cuidado para evitar malas experiencias.

Como Mark Zuckerberg y sus sociedades mal ejecutadas.

Cuando de negocios se trata, es importante crear un conexión fuerte con quién decidas aliarte.

Esa unión nacerá para construir un negocio fuerte y duradero.

Los dos deben estar en la misma sintonía.

Conocer cuáles son las piezas fundamentales que se requieren para conseguir las metas.

Y cuáles son las competencias que deben desarrollar para trabajar por un mismo objetivo.

Es fundamental entonces trabajar en la confianza y el respeto.

Busca armonía con tu socio

Parece cliché, pero es vital crear una sociedad que funcione para ambas partes.

Si te das cuenta de que empiezas a dudar de tu compañero, haz un alto y convérsalo.

Una vez que pierdes la, confianza recuperarla es complicado.

Los canales de comunicación deben estar siempre abiertos.

Habla todo en el momento oportuno, no dejes pasar nada importante.

• Aclara siempre cada asunto que no te parezca.
•  Aprende a decir lo que te gusta.

Si criticas, alaga

En los negocios, como en la vida, no todo puede ser crítica.

También los halagos son buenos de vez en cuando.

Familiarízate con la frase: alguien tiene que ceder.

Dos personalidades fuertes trabajando, creando y conviviendo juntas, en algún momento chocarán.

No temas, más bien ten cuidado si esto no ocurre.

Es normal, no pueden estar de acuerdo en todo.

La salida a este conflicto es hacer una fusión de estilos, opiniones y decisiones.

Eso los llevará a crear cosas grandes.

Pero recuerda, algunas veces tendrás que ceder y otras imponerte.

Aprende a discernir cuándo es el momento de hacerlo.

Y por último pero no menos importante, arregla los malos entendidos.

Lima asperezas casi inmediatamente.

Que no quede ningún cabo suelto por allí que les permita guardar rencor o pensar de más.

Corta de raíz los problemas y pidan disculpas si es necesario.

Que cada día termine con un apretón de manos.

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