Conoce de qué color es tu navidad

A pocas horas de navidad, entre colores, risas de niños y compras de adultos, siempre cabe un momento para la reflexión.

Estamos por finalizar el año y muchas son las cosas que nos quedaron pendientes.

Esa es una realidad compartida por una buena cantidad de personas.

La carga emocional de estas fechas, en todas sus dimensiones, suele ponernos contra la pared y ahí comenzamos a analizarnos.

Qué hicimos mal, qué nos faltó por hacer, hacia dónde queremos ir, cómo lo haremos.

En fin, un sin número de preguntas que nos revolotean en la cabeza para regalarnos un poquito de angustia festiva.

Sin embargo, de todo eso que solemos analizar, hay un elemento que nos rodea (sobre todo en diciembre) y al cual poco tomamos en cuenta.

Se trata de: El color de la navidad.

De qué color es la navidad

Una de las cosas más atractivas de esta época es la cantidad de colores que podemos apreciar en navidad.

Ya no solo es el típico rojo o verde. En estos términos también hemos evolucionado.

Ahora hasta elegantes arbolitos color negro aparecen como elemento decorativo.

Sin embargo, hoy quiero referirme al color en otro sentido. Uno que tiene relación directa con tu vida.

¿De qué color es tu navidad?, ¿de qué color es tu vida?. He ahí el dilema.

Hemos pasado la mitad del año tratando de encontrar el camino, un propósito o ideas.

Y resulta que ya se nos acabó el tiempo, estamos sentados en medio de la sala de nuestra casa viendo cómo las luces se encienden y apagan.

Luces de todos los colores con las que nos identificamos porque en realidad se parecen a nosotros.

Ya te explico la razón.

Porqué nos parecemos a las luces de navidad

Es muy sencillo, todos tenemos en nuestra esencia esos ingredientes que nos hacen brillar.

Las condiciones perfectas para que se enciendan y apaguen las ideas. Es decir, para funcionar bien.

El problema es que solo las tomamos en cuenta una vez al año, cuando se acerca la navidad y queremos adornar la casa.

Lo mismo sucede con nuestras vidas. Somos autómatas de las circunstancias, y solo en momentos específicos brillamos como el oro.

Cuando debería ser todo lo contrario.

Nuestro brillo, tu color de navidad y el mío, el de todos, no debería tener fecha en el calendario.

Porque en esencia, los seres humanos somos eso: Brillo.

En consecuencia, nuestra tarea es brillar, el problema es que preferimos escondernos en la oscuridad por miedo, poca disciplina o cualquier elemento perturbador del talento que llevamos por dentro.

Entonces la asignación para los próximos días es esta:

Comprometernos con nuestro brillo, para iluminar a quien lo ne3ocesite y para iluminarnos.

Solo tu tienes derecho a pintar tu vida del color que quieras.

No esperes el día de navidad próximo para entenderlo así.

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