Cómo recibir retroalimentación de forma positiva

No siempre es fácil recibir comentarios sobre tu desempeño, inclusive en tu vida personal. Continuamente ves mensajes que te animan a ser la mejor versión de ti mismo. Pero cuando menos te des cuenta, te vas a encontrar rodeado de un listado de cosas que deberías hacer para mejorar. Y todo lo que vas a obtener va a ser tu versión ofuscada.

Plantearte metas y hacer planes para crecer es bueno. Pero necesitas de los otros. Una perspectiva externa puede percibir mejor lo que necesitas cambiar. Hay una separación entre lo que piensas que otros ven de ti, y lo que de verdad ven de ti.

No puedes controlar la retroalimentación que recibes. Pero sí puedes elegir la que vas a recibir y a usar para mejorar. Acá te dejo algunos consejos para obtener lo mejor del regalo de la retroalimentación.

1.- Pide retroalimentación de las personas a quienes más respetas

No todos te van a dar comentarios que sean de ayuda. A veces las personas que podrían darte la retroalimentación que necesitas para mejorar no son tan expresivas. O no te dicen lo que piensan porque no quieren herir tus sentimientos. Entonces tú tienes que preguntarles: “¿Cómo puedo ser un mejor cónyuge/amigo/colega para ti?”

Claro, haz tus propios planes de perfeccionamiento. Pero no dejes fuera los comentarios que otros pueden hacerte sobre lo que han observado de ti. Pide retroalimentación a personas con las que convives diariamente y que también reciben el impacto de tus decisiones.

2.- Identifica tus reacciones

Recuerda la última vez que recibiste retroalimentación y estuviste a punto de explotar. Esa sensación tiene que ver con alguno de estos tres aspectos:

  • Verdad: sentiste que la retroalimentación era incorrecta
  • Relaciones: pensaste que la persona dándote retroalimentación no estaba en la posición adecuada para hacerlo
  • Identidad: sentiste que lo que consideras como parte de tu identidad estaba bajo ataque

Identifica en qué categoría suelen estar tus reacciones. Ahora podrás seguir escuchando los comentarios, consciente del motivo por el cuál podrían molestarte. Pero ya no lo harán. Si alguno de estos tres aspectos está involucrado, ten calma, escucha. Decide qué aceptar, y qué te va a entrar por un oído y saldrá por el otro.

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3.- Detente, escucha y pregunta

Es muy fácil reaccionar a la defensiva cuando alguien intenta darte retroalimentación. Cuando tomas esta posición, dejas de escuchar lo que te están diciendo. Recuerda que no todos son expertos dando retroalimentación. Haz un esfuerzo por entender lo que quieren decirte.

Haz preguntas. Parafrasea lo que te están diciendo para comprobar que estás recibiendo bien el mensaje. Es la mejor forma de entender un punto de vista externo, para decidir si vas a aceptarlo o no.

4.- No te quedes en la superficie

Aunque te incomoden muchísimo los comentarios que puedan hacerte, no explotes. Vuelve al punto 2. Analiza todo lo que te dicen.

Puede parecer que no pasa el filtro de la verdad, la relación y la identidad. Excava en las palabras. Algo de cierto podrías rescatar.

5.- Ponlo en práctica

Es muy frustrante haber reunido el valor para decirle a alguien lo que observas en él y que tus palabras se vayan al aire. Ya que identificaste qué de cierto tiene todo lo que dijeron, actúa para lograr una mejora.

Algunas observaciones a veces toman más tiempo en convertirse en cambios que otras. Lo importante es que la otra persona pueda ver que valoras su retroalimentación y estás trabajando para mejorar.

6.- Reflexiona sobre tu aprendizaje

Cada vez que recibas retroalimentación, toma un tiempo para pensar. Reflexiona acerca de ti y de lo que has aprendido de las observaciones de otros. Decide qué cambios vas a integrar a tu comportamiento de acuerdo con tus objetivos.

Recibe la retroalimentación, acepta la que te es útil y llévala a la práctica. Estarás trabajando en un proceso de perfeccionamiento. La retroalimentación es un regalo. Recíbelo como tal.

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