Cómo mantenerte enfocado cuando tienes un horario flexible

El gran problema de la autonomía es que depende totalmente de ti tener las tareas listas. Debes ponerte tus propias fechas límite para terminar algo. Nadie te está exigiendo horas diarias de trabajo ni te asigna lo que cada día debes hacer.

Trabajar con un horario flexible requiere una gran organización y responsabilidad. Ya no tienes los límites a los que estabas acostumbrado antes de ser autónomo.

Gestiona tu tiempo para cumplir con tu trabajo y tener espacio para ti. Acá te dejo algunos consejos.

1.- Establece una rutina

Crea hábitos diarios. Es recomendable que inicies cada día de la misma forma, aunque después hagas cosas distintas. Por ejemplo, puedes leer o salir a correr por 30 minutos cada mañana. Hazlo siempre a la misma hora.

Los hábitos son patrones de conducta que nos ayudan a alcanzar una meta. Las rutinas diarias ayudan a aumentar la productividad. Correcto, ya no tienes que llegar a cierta hora a una oficina. Te toca establecer la hora a la que vas a comenzar a trabajar. No te retrases.

2.- Tómalo como un día normal de trabajo

Que tu horario de trabajo sea flexible no significa que no se trate de un trabajo. Míralo como tal. Hay tareas que debes cumplir y diariamente requieren de tu atención por horas.

Aunque tus actividades varíen, otórgale a cada día la misma importancia. Establece parámetros que le ayuden a tu mente a entender que el día de trabajo ha comenzado. Puedes decidir todos los días bañarte y vestirte bien antes de ponerte a trabajar.

Más contenido de Jürgen Klarić ↓

 

3.- Establece cuándo vas a detenerte

Debes conocer tu hora de “salida” del trabajo. Ya no hay señales ambientales que te indiquen que el día laboral ha terminado. En una oficina, por ejemplo, puedes ver que ya todos están regresando a su casa.

Programa una alarma. Haz que te indique que ha terminado tu trabajo por ese día. Si ya no hay nadie más que te establezca un límite de tiempo, tú debes hacerlo.

4.- Distribuye tus actividades del día

Puedes perder la noción de cuánto tiempo llevas trabajando en una sola tarea. Sueles pensar que tienes mucho tiempo para terminar algo. Entonces, no te mides y se te va todo el día ahí.

Ten a la mano una agenda en la que puedas programar las actividades del día. No se trata de anotar una lista de todo lo que tienes que hacer. Establece cuánto tiempo le vas a dedicar a cada tarea (de qué hora a qué hora).

En esa misma agenda, indica cuándo vas a tomar descansos y cuando vas a “salir” de trabajar. Recuerda tomar unos minutos para despejar tu mente y así aumentar tu productividad.

5.- Entiende el peligro de dejar las cosas para después

Corres el riesgo de sentirte inmune al paso del tiempo. Cuidado con no establecer momentos específicos para realizar tus actividades. Puedes pensar, “Tengo tiempo. Haré esto el domingo”.

La procrastinación es un autosabotaje. El 90% de las personas lo hacen al menos una vez al día.

Recuerda el propósito de la flexibilidad de tu horario. Está diseñado para permitirte distribuir tu tiempo de descanso como prefieras. Recuerda que es importante dedicar tiempo para ti y para tus relaciones. Prioriza estratégicamente todo lo que tienes que hacer.

Comentarios de Facebook