Cómo cuidar de ti si eres un emprendedor

Cuidar de ti es casi tan importante como mantener tu empresa andando.

No sirven de nada tus grandes ideas, proyectos y compañías si sufres un colapso mental, físico o emocional.

Puede que suene un poco exagerado, pero ahora las estadísticas revelan que el 90% de los emprendedores tiende a sufrir más de estrés que el resto de las personas.

El estrés puede ser un asesino silencioso, te va robando tus momentos, tu salud y tu paz.

No dejes que esto llegue a la tragedia, empieza a crear una estrategia para cuidar de ti.

Porque si te sientes desmotivado, físicamente enfermo, cansado y bloqueado ¿cómo puedes manejar un negocio exitoso?.

¿De qué va cuidar de ti?

El cuidado personal viene en diferentes formas, no necesariamente quiere decir tomar una ducha caliente y olvidarte de todo

¡Aunque eso también es genial hacerlo!.

También incluye cómo te hablas a ti mismo o cómo puedes empezar a hablarte a partir de este momento.

Cuando lo hagas intenta una charla más positiva, úsalo para sentirte mejor, no para empeorarlo todo.

Háblate con frases que te den confianza antes de iniciar algún nuevo reto o desafío, o simplemente un nuevo día.

Pensar en tu bienestar es mantener tu mente en el hoy.

Enfocarla en lo que haces ahora como tu respiración, postura, temperatura corporal, cómo se siente la ropa sobre tu piel.

Evitará que vueles a otros escenarios pasados o futuros que no merecen tu tiempo.

Busca la organización

Para cuidar bien de ti, trata de ser más organizado con tu espacio físico y mental.

Recordar todo tus pendientes y aspectos importantes es un trabajo agotador.

Usar herramientas que te ayuden con este objetivo, es cuidarte.

Limpiar tu espacio personal te ayuda a despejarte, haciéndote sentir vacío y menos cargado.

Se trata de que te salgas un poco de contexto. De lo nornal para buscar algo mejor.

Desconectarte y ser un poco tonto por un rato te hará bien, incluso podrías hacer sonreír a más de uno.

Si ves no es muy complicado de hacer, aunque no sucede rápidamente.

La clave está en practicar y reajustar, ver qué te funciona.

No esperes a que todo te caiga en la cabeza para empezar a tomar medidas.

Eso es de novatos, cuídate para que cuando las situaciones difíciles y complicadas lleguen tú estés preparado.

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