Aprende a cuidarte del peor asesino de las ideas: los ataques de ansiedad

La ansiedad es un enemigo peligroso, se esconde, se transforma, no es fácil de identificar.

Se confunde detrás de la preocupación en tu día a día, en cosas que deberían ser ordinarias.

A veces se disfraza de miedos intensos que pueden avanzar hasta ataques incontrolables, pánico.

También se justifica como precavida evitando lugares y situaciones para no tener esa reacción.

El diccionario la define como:

“Estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, intensa excitación y extrema inseguridad”.

No es una enfermedad, de hecho es de mucha utilidad en situaciones de estrés.

Te permite estar atento, alerta y  adaptarte al cambio.

El caso contrario ocurre cuando dejas que se prolongue y se apodere de tu ser.

Se convierte en un obstáculo para tu vida, para poder llevar a cabo tus ideas, ser eficiente y productivo.

Cómo reconocer la ansiedad

Para ayudarte a manejarla lo primero es identificarla.

Puedes empezar observando si te preocupas demasiado, incluso cuando no tienes porqué hacerlo.

El pesimismo, creer que todo va a salir mal es otra cara de la ansiedad, ten cuidado.

Sentirte desconectado, desmotivado o vacío, como si no existieran motivos para seguir trabajando.

Temor, miedo a eventos o situaciones que quizás nunca ocurran, como perder el control, tu trabajo y comodidades.

Estudia de donde provienen esas sensaciones, sino tienen un sentido o raíz, puede tratarse de lo mismo.

Tu estado de ánimo es una buena alarma, si pasas muy rápido de la alegría a la tristeza.

O de la dicha al temor sin razón aparente, eres propenso a sufrir estas crisis.

Por qué sufres de ansiedad

Como ves la ansiedad es una respuesta de tu cuerpo al peligro, una defensa.

La mente juega pesado y empieza a alimentar el miedo, imaginando situaciones que ni siquiera han pasado.

Entender cuáles desencadenan estos episodios son la puerta de entrada a la solución.

Tienes miedo a hablar en público, conocer nuevas personas, decir que no, quedarle mal a otros.

Qué es lo peor que puede pasar, cómo puedes sentirte más cómodo.

Estás evitando atravesar esa situación para evadir esa sensación o es prevención al peligro.

Repites en tu mente las mismas preguntas y suposiciones sin tomar acciones claras.

Decide ya y deja de rumiarlo en tu cabeza, eso hará que tu ansiedad crezca como una gran bola de nieve.

Cómo prevenirla

Lleva un estilo de vida saludable, busca tu bienestar integral.

Cuida tu alimentación, tu cuerpo, tu aspecto, verte bien es estar bien.

Haz ejercicio, sal a caminar al aire libre, toma un poco de fresco, cambia de ambiente.

Inscríbete en una actividad que te motive y te haga mover el cuerpo, conocer personas que estén en la misma onda.

Ocúpate también de tu salud mental y espiritual, medita y respira.

Utiliza veinte minutos de tu día para dejar tu mente en blanco y concentrarte en la respiración.

Oxigena tu cerebro, envía felicidad a tus órganos, que tus pensamientos estén controlados y no volando entre el pasado y futuro.

Rodearte de personas que sumen a tu vida te ayudará a sentirte mejor.

Busca conversaciones productivas, dónde te cuestiones, quieras aprender y ser crecer.

Nuevas amistades con perspectivas diferentes son una excelente medicina preventiva para los ataques de ansiedad además de promover buenas ideas.

Encuentra tu rutina para salir de la crisis, define tu plan de contingencia.

Cuáles son los pasos que vas a dar cuando sientas que la crisis llegó.

Llamar a un amigo, buscar una distracción, hacer algo que saque tu mente del problema.

Aunque te parezca exagerado podría evitar que la situación se agrave.

No tomes a la ligera estas situaciones, confía en tu intuición y el lenguaje de tu cuerpo a través de los síntomas.

Cuida de ti como la mejor inversión, estarás contigo por el resto de tu vida.

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