8 mentiras que los jóvenes emprendedores creen y los hacen fracasar

1.- Necesito un equipo homogéneo

No porque todos tus socios tengan los mismos intereses o la misma preparación el éxito de tu negocio está garantizado. Al contrario. Esto provocará que los puntos de vista similares limiten el alcance de tu proyecto.

Rodéate de personas con perfiles complementarios. Dentro del negocio hay muchas áreas que exigen a expertos en diversas disciplinas. Asegúrate de contar con un equipo que pueda abarcar las exigencias técnicas, comerciales y de gestión dentro del negocio.

2.- Amigos por siempre

Los peligros de asociarte con uno o varios amigos siempre están latentes. Claro, es una ventaja conocer de cerca a tus socios. Los lazos de lealtad y confianza fuera del negocio te dejan tranquilo. Pero es muy ingenuo pensar que nunca va a haber desacuerdos.

Es fundamental establecer un pacto de socios desde el comienzo. Por ejemplo, delimitar con claridad las responsabilidades de cada uno y la forma en la que se dividirán los ingresos. Tener por escrito esto junto con la visión y misión del negocio es un buen salvavidas cuando las relaciones comienzan a ponerse tensas.

Haz un pacto y discútanlo desde el inicio del negocio. Cuando estén todos de acuerdo con las cláusulas, fírmenlo. Ténganlo a la mano para revisarlo cuando alguien comience a querer tomar un rumbo distinto.

3.- Yo, el Superemprendedor

No te autoengañes. Muchos de los casos que conocemos de éxito individual ocurrieron porque detrás de esa persona había un equipo de diez más con diferentes funciones. Si ya planteaste tu idea de negocio, ahora pregúntate cuántas de las tareas vas a poder realizar y cuántas va a ser necesario que delegues.

Céntrate en lo que mejor sabes hacer. Permite que los expertos en otras áreas hagan su parte. Recuerda que un negocio requiere atención al menos en el área de producción, de promoción, de ventas y de finanzas.

4.- Es mi idea

No es nuevo pensar que tu idea es única. Es el síntoma general de los emprendedores. Lo piensan tres veces antes de compartirla con quien pueda ser un potencial usurpador, según su percepción. Aquí te viene la verdad: de la idea depende tan sólo un 10% del éxito de un negocio. Cómo se ejecuta el proyecto es el otro 90%.

Tú ves a tu idea como la más innovadora, útil y revolucionaria en el mercado. Pero si no la compartes y creas un equipo sólido para ejecutarla, difícilmente vas a lograr el éxito que le deseas.

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5.- Un buen plan de negocio me garantiza lo demás

La realidad está en constante cambio. El plan de negocio que parecía perfecto hoy no lo será dentro de un año. Un plan de negocio debe ser una guía. Indica pautas para su desarrollo. Pero de nada sirve que te centres en él sin considerar el mercado cambiante.

Es mejor que centres tu atención en dos o tres indicadores puntuales de cómo va a operar tu negocio. Sujétate de ellos y aprovecha las oportunidades para mejorarlos. ¡Vende! Si algo salió mal, podrás corregirlo en la siguiente producción. No te atores en querer tener listo el prototipo perfecto.

6.- Los clientes vienen solos

Es un pretexto perfecto para evitarte los gastos de una estrategia de comunicación. Pésimo. Esto es un descuido. De nada sirve que te desgastes esforzándote para que el producto salga bien si no tienes quién te lo compre.

Los clientes deben conocerte. Explícales el valor que les vas a dar con tu producto. Conectar con ellos es un trabajo constante en un mercado tan competitivo.

7.- Emprendo para ser feliz

El emprendimiento inicia cuando tu talento y tu pasión se alinean. Claro, estás haciendo lo que te gusta. Mejor aún, tú eres tu propio jefe. Pero esa libertad de horarios y de organización se topan de frente con muchísimas responsabilidades por cubrir.

Debes estar dispuesto a realizar sacrificios en otros aspectos de tu vida. Siempre vas a traer en la cabeza a tu negocio por algo que te hace falta hacer o que puedes mejorar. Desarrolla la capacidad de separar tu trabajo de tu tiempo de descanso y ocio.

8.- Nunca digas no

Decir siempre que sí, aunque sepas que no estás preparado, es un error. Es mejor dejar pasar una oportunidad que fallarle a un cliente. Evalúa primero el equipo con el que cuentas y después decide qué compromisos puedes aceptar.

Los clientes buscan un negocio en el que puedan confiar, no que les hagan grandes promesas para asegurarlos y no les cumplan. Van a apreciar más si eres honesto con ellos.

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