7 pecados capitales de los empresarios actuales

Amigos empresarios, los entiendo. Sé que la cosa está ruda, no es fácil hacerlo bien.

Equivocarse es lo más común hoy.

Y cuando eso pasa, comienza a llenarse tu cabeza de pensamientos ilógicos.

Entonces además de todo el rollo del mundo, te toca enfrentar tus propios problemas.

Son muchas las maneras de errar y salirte del camino.

Puedes equivocarte si tomas malas decisiones.

Pero te aseguro que te irá peor si no decides.

Tienes muchas responsabilidades. Tienes muchas cargas en tu espalda.

Eres un empresario del siglo XXI y como uno, tienes que actuar.

¡No desesperes!, ¡tranquilo!, ¡no te rindas!.

Es duro, no te lo voy a negar.
Pero sí se puede y vale la pena seguir en el camino.

Así que hazlo y aprovecha toda la ayuda que puedas.

Por ejemplo este post, en el que se me ocurrió mostrarte los peores errores o pecados capitales que debes evitar.

Si eres de los míos no caerás en la tentación.

1. No seas tan soberbio para creer que todo lo puedes

Es fácil creerte super poderoso y que nadie lo hace mejor que tú.

Bájate de esa nube, muchos pueden hacerlo mejor que tú.

Solo no puedes con tanto. Déjate ayudar.

2. La gula de pedir créditos sin previsión

La emoción de que tu empresa tenga éxito puede hacerte adquirir deudas sin pensar.

Métele un poco de cabeza y estrategia. Haz un plan, usa un simulador de negocio.

Prueba que tu idea funcione antes de volverte loco.

Así evitarás pagar un precio muy caro.

3. La pereza de planear

¡Qué difícil es hacer planes!.

Pero si los haces, los planes te salvarán a corto, mediano y largo plazo.

Los necesitas. Escríbelos y pónlos en acción.

4. La lujuria de operar sin control

Necesitas controlar tus operaciones, tus gastos, tus recursos, tu vida.

Lo que no se controla no se puede medir, lo que no se mide no se puede mejorar y lo que no mejora, se acaba.

Así de sencillo.

5. La avaricia de no querer invertir

Para ser empresario debes dejar de ser tacaño.

Para crecer necesitas invertir de igual manera en todos los ámbitos del negocio.

En formación personal, infraestructura, presencia digital.

Todo eso requiere dinero. No harás funcionar una empresa con una varita mágica.

¡Invierte!, pero hazlo de manera inteligente.

6. Ira por no adaptarte a los cambios

Cuando todo va bien quieres que todo siga igual.

Pero lo único constante es el cambio. Preocúpate si todo va igual por mucho tiempo.

Es una señal de alarma. De que debes provocar un cambio.

Ser obsoleto es lo peor que te puede pasar en el mercado.

7. Envidia a la generación de relevo

La verdad es que para que puedas dejar huella y trascender, deberás hacer que los que vengan detrás sean mejores que tú.

¿Por qué?.

Cada día es más difícil ser un empresario, se requieren muchas habilidades y competencias.

Entonces alégrate cuando los que están debajo de ti, tengan mejores ideas y estrategias.

Te harán más grande y les estarás dando una gran lección.

Ya los conoces. ¿Cuál de estos es tu pecado recurrente?.

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