7 hábitos que te restan credibilidad al hablar

Tu credibilidad tiene que ver con lo que dices y con la forma en la que lo haces. Todo orador quiere ser creíble. Pero si tu audiencia o interlocutor comienza a dudar si tomarte en serio o no, olvídate de que tu mensaje logre su objetivo.

Acá hay algunos comportamientos en los que puedes caer fácilmente cuando estás nervioso. Identifica cuáles necesitas evitar al comunicarte.

1.- Sonreír en exceso

Sonríe de forma espontánea en vez mantener una sonrisa permanente. Que sea una reacción natural en alguna parte de tu discurso. Puede ayudar a que tu audiencia conecte justo con ese punto de tu mensaje.

No te quedes con una sonrisa estática. Se va a ver falsísimo. Va a restar puntos a tu credibilidad.

2.- Demasiada energía

Muestra que te sientes cómodo al compartir tu mensaje. Hablar rápido o no dejar de moverte proyectan ansiedad. No hagas que la gente confunda tu entusiasmo.

Puedes preocuparte por no aburrir a tu audiencia. Pero un exceso de energía en cada oración y cada movimiento no los va a dejar concentrarse en lo que les quieres decir.

3.- Jugar con algo

Es difícil dejar de moverte cuando estás nervioso. Te puedes sentir más cómodo si juegas con tu cabello, con un accesorio o con tu ropa mientras hablas. Pero en realidad esto proyecta toda tu ansiedad.

Tu audiencia va a ver una falta de conexión entre lo que dices y lo que les muestras. Va a disminuir la credibilidad a tu mensaje porque te ves incómodo al compartirlo.

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4.- Caminar de un lado a otro

No estés dando pasos hacia adelante y hacia atrás. Si te estás moviendo todo el tiempo mientras hablas estás distrayendo a tu audiencia, tú mismo. Se van a enfocar más en lo que estás haciendo que en lo que dices.

No se trata de que te quedes tieso. Cada movimiento es un elemento más de tu discurso. No sólo lo son tus palabras.

La idea es que tu audiencia no interprete tu idea tan inestable como tu movimiento. Detén tu movimiento cuando les presentes puntos clave en tu mensaje.

5.- Mantenerte estático

Controlar tu movimiento no se trata de estar rígido durante todo tu discurso. Parecerá que estás ocultando algo que tienes miedo de decir en cualquier momento.

Claro que necesitas proyectar seriedad. Pero corres el mismo peligro que con la sonrisa estática. Van a recibir tu mensaje como si viniera de una máquina. No vas a lograr generar empatía en tu audiencia. Mucho menos vas a conectar con ellos.

6.- Guiñar el ojo

Es más que una forma de decir, “¿Me entendiste?” o “Te acabo de dar un gran consejo”. Es una invitación a que tu audiencia busque un significado implícito en lo que dijiste.

Puede producir ambigüedad en tu mensaje que tú ni siquiera querías. O más peligroso aún, da la impresión de que no estás siendo claro ni transparente.

7.- Variar el tono

Tu entonación debe mantenerse igual o bajar al final de una oración. Si subes la entonación cada que cierres una idea, va a sonar como pregunta. Se debilita la convicción con la que transmites tu mensaje.

Si varías mucho tu entonación, es como una montaña rusa para la audiencia. Van a terminar muy distraídos, en vez de haber captado su atención.

Adelántate a lo que producen los nervios de dirigirte a una audiencia. Presta más atención a cómo te ves y cómo te oyes. Evita estos hábitos y preséntate como una persona a quien vale la pena escuchar.

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