6 claves para tener una mentalidad emprendedora

Todo emprendedor debe estar dispuesto a desafiar los paradigmas. Un negocio exitoso no se construye si mantienes la mentalidad de un empleado. La dinámica laboral es distinta.

No te lances al emprendimiento pensando que vas a ganar más trabajando menos. Te vas a encontrar al principio con una gran desilusión. Antes de renunciar a tu empleo, desarrolla una mente emprendedora para afrontar los retos que vas a encontrar en el camino.

Acá te muestro los paradigmas en la mentalidad de un empleado frente a la de un emprendedor.

1.- Comodidad y seguridad vs. libertad e independencia

Los ingresos seguros los obtienes con un empleo. Cada quince o treinta días vas a recibir un pago. Ahí lo tienes, dinero periódico y estable. Emprender es atreverse a saltar hacia la incertidumbre. Tu salario va a depender ahora de ti mismo.

La libertad e independencia que te da tener tu propio negocio es una oportunidad para descubrir todo tu potencial. Tus ingresos ya no serán limitados por un jefe o un contrato. Dependen de tu compromiso con tu negocio.

2.- Buscar jefe vs. buscar clientes

Supongamos que mantienes la mentalidad de empleado al emprender. ¿Qué va a pasar? Vas a ver a tus clientes como alguien a quien debes subordinarte. Entonces ellos van a disponer de tu tiempo y van a definir cuánto te van a pagar.

¿Viste qué pasó? Regresaste al modelo del que querías escapar. De nuevo estás bajo las órdenes de alguien más, con un horario de trabajo y un salario impuesto por ellos.

Cambia tu enfoque. En vez de trabajar para las empresas y las personas, ahora trabajas con las empresas y las personas. Esto te dará autonomía. No sacrifiques tu salud ni permitas que menosprecien tu valor con el fin de asegurar un cliente. Las condiciones de trabajo las estableces tú.

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3.- Trabajar en lo que te toca vs. rentabilizar tus pasiones

El mejor emprendedor es el que sabe que con sus ideas, pasiones, habilidades y talentos puede causar un impacto y una mejoría en el mundo. En vez de ver el trabajo como un medio para sobrevivir, lo ve como la forma en la que cumple su propósito de vida.

Aprovecha que ya nadie te va a decir qué hacer. Emprende en una categoría de productos o servicios que te apasione. Desarrolla tus proyectos como una aportación para mejorar las condiciones de vida de tus clientes.

4.- Vender tu tiempo vs. aportar valor

A los clientes no les interesa el tiempo que te llevó tener el producto o el servicio listo para entregarlo. Ellos quieren que con tu trabajo aportes valor a sus vidas.

Estudia lo que tus clientes potenciales desean o necesitan. Entonces, construye una propuesta de valor de lo que les ofreces. Ellos estarán dispuestos a pagar el precio que les presentes si sienten que tu producto o servicio suple ese valor que buscan.

5.- Trabajar por horas vs. trabajar por metas y objetivos

Una buena administración de recursos no sólo implica el tiempo y el dinero. Cómo utilices tu energía también va a determinar cuánto vas a tardar en alcanzar tus metas.

Prioriza: aprende a discernir entre lo urgente y lo importante. El punto es que estés seguro de que las tareas a las que estás dedicando tu energía sean las que te ayuden a lograr tus objetivos.

El éxito al emprender no viene de la cantidad de horas que hayas trabajado. Se define por los resultados que has obtenido. Establece metas y objetivos que guíen tus acciones. Ten en claro la diferencia entre estar ocupado y ser productivo.

6.- Ahorrar para gastar vs. invertir

El éxito no está en ganar dinero, sino en saber administrarlo. Lo peor que puedes hacer es gastar los ingresos de tu negocio tan pronto como los obtienes.

Para que tu negocio crezca debes invertir en él. Mientras está dando sus primeros pasos, las necesidades de tu negocio estarán por encima de tus deseos personales. Conoce otras cosas que nunca deberías hacer con tu dinero.

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