4 principios básicos que tu empresa entre en la era de la innovación

Hasta hace poco el boom era hablar de la era de la información. Y es que sí, vivimos en ella. Basta con detenernos en este dato para comprobarlo: somos la población más estudiada de la historia. Ahora bien, en una sociedad donde el torrente de información es tan basto que no se puede calcular, la clave no está en inventar la rueda, ni siquiera en saber cómo funciona, está en hacerla más eficaz. Esto nos lleva decirle “hola” a la nueva era de la innovación.

Básicamente innovar se resume en la necesidad de reinventar o crear oportunidades a partir de lo que está hecho, porque sí, casi todo está hecho ya. Lo importante es optimizar eso que existe. Aquí te doy cuatro principios que te ayudarán a que tu empresa entre en la era de la innovación sin morir en el intento:

1. Equilibrio entre productividad y libertad

Como gerente se entiende que tu principal objetivo es supervisar y velar para que se cumplan todos los procesos operativos de la empresa de la forma más eficaz posible y eso está muy bien, pero también recuerda que es fundamental dejar un margen de tiempo y espacio, para que tu equipo pueda desarrollar ideas, reinventar procesos y examinar necesidades en tu mercado para entonces poder innovar. Si no les das esa libertad, tu organización tiene pocas probabilidades de sobrevivir.

2. Prueba a pequeña escala

Seguro dentro de tu equipo hay muchos entusiastas con muy buenas ideas, es más, probablemente tú seas uno de ellos. Y aunque es vital tener apasionados dentro de la empresa que crean en sus ideas y las defiendan, nunca te dejes nublar por la emoción. No significa que no apuestes en nuevas ideas, pero no pongas todos los huevos en la canasta de una vez. Lo mejor siempre será invertir en una cantidad limitada de prototipos y probarlos con un segmento del mercado que esté tan interesado en resolver un problema que no les importe pagar el noviciado.

3. Más que una idea, una solución

Innovar no es solo tener buenas ideas, se trata de resolver problemas. Tener buenas ideas es un gran paso, pero solo es el primero, el segundo es tener la perspectiva y constancia necesaria para  afilar esas ideas hasta el punto que pueda resolver necesidades en tu mercado. Allí está la complejidad.

4. Las grandes ideas pocas veces enamoran a primera vista

Te sorprenderías al saber que muchas de las invenciones que hoy forman parte de tu cotidianidad fueron rechazadas y hasta ridiculizadas cientos de veces. Es mentira que las buenas ideas se reconocen a primera vista. Generalmente las ideas que cambian el mundo llegan al mundo mucho antes que el esté preparado para recibirlas y asimilarlas, así que no desistas. Recuerda, además, que la innovación nunca es un evento único, sino que es un proceso de descubrimiento, ingeniería y optimización.

 

Pon en práctica estos principios y prepárate para ver cómo tu equipo y tú rompen paradigmas y revolucionan el mundo.

Tu amigo y mentor,

Jürgen Klarić.

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