4 fundamentos para encontrar tu vocación

Me causa cierta gracia, y a la vez tristeza, ver cómo se nos ha vendido la idea de que al salir del colegio ya tendremos claro lo que haremos el resto de nuestras vidas o, peor aún, nuestra vocación. Y es una mentira. Yo tardé 43 años en encontrar la mía, así que si estás leyendo este post: ¡calma! Aquí te daré algunas claves para dar con aquello que no solo te llena, te potencia.

Lo primero que quiero decirte es que si bien tu vocación está asociada con aquello que te gusta hacer, esto no es suficiente. Tu vocación está definida por dos puntos: aquello que te hace feliz  y aquello en lo que eres potente.  Sí, porque seguro hay muchas cosas que te brindan felicidad, pero no necesariamente te destacas en ellas.

¿Pero cómo descubro qué es?

1. ¿Qué aprendiste?

Pregúntate: ¿qué sé hacer? ¿qué domino realmente? Y aunque esto sí, puede estar relacionado con lo que hayas estudiado, es sumamente importante que lo hayas aprendido de verdad, ya que muchas veces tanto en el colegio como en la universidad te enseñan una docena de asignaturas que no logras dominar.

Entonces, más allá de decir “sé cocinar”, determina: “sé hacer postres”, “sé decorar tortas”.

2. ¿En qué eres buena?

Enumera una serie de cosas en las que realmente te consideres muy bueno. Trata de ser lo más sincero y frío posible, si piensas mucho, vas a perder el objetivo del ejercicio. Ejemplo: soy bueno/a mezclando sabores, soy bueno/a diseñando, soy bueno/a enseñando.

 3. ¿Qué amas hacer?

Dime algo que amas tanto que podrías hacerlo incluso sin ganar un peso. Algo que te llene de energía, que realmente te saque una sonrisa. Podría ser algo como: tocar un instrumento musical, hacer platillos inéditos, viajar, escribir.

4. ¿Cuáles son las oportunidades?

Este es el punto menos romántico de todos. Ya que sí,  está genial que haya algo que ames hacer, que te de felicidad y en lo que realmente seas muy potente, pero si no hay oportunidades reales de desarrollarlo, eso podría convertirse en una eterna frustración. Por ejemplo: si amas tocar la guitarra, pero vives en un pueblo donde todos son sordos, en algún momento te frustrará que nadie pueda escuchar tus canciones y terminarás odiando el tocar la guitarra.

La vocación, a mí parecer, debe estar respaldada por oportunidades de desarrollarla y, por qué no, monetizarla. ¿Cuáles son las oportunidades que tienes en tu entorno para desarrollar eso que amas, te hace feliz y en lo que eres realmente bueno? Por ejemplo, ¿conoces a alguien que te puede conseguir presentaciones en restaurantes para tocar tu guitarra? ¿tienes la oportunidad de conseguir una alianza con algún club o salón de recepciones? ¿Qué oportunidades hay en tu entorno para poder desarrollar esa vocación?

Identificar estos puntos no garantizará que encontrarás tu vocación, pero te aseguro te acercará a ellas. ¿Te animas a hacerlo?

Tu amigo y mentor,

Jürgen Klarić.

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