4 formas de saber para qué eres bueno, realmente bueno

Saber para qué eres bueno, encontrar tu vocación es vital en estos tiempos.

Saber lo que te gusta marca la diferencia.

Te regala un plus como profesional, que no se puede comprar ni aprender.

Esa respuesta se encuentra luego de una larga búsqueda en el camino de tu realización personal.

Empezando por entender que tu propósito de vida puede ir desde ser mamá hasta ayudar al prójimo.

No hay lugares de importancia sobre cuál vocación tiene más sentido que otra.

La verdad es que cuando la encuentras te sentirás la persona más afortunada del mundo.

Y ya eso es ser grande.

Quizás tus padres y tus abuelos duraron años en un trabajo que no les apasionaba, pero les daba de comer.

Hoy se ha dado un paso adelante, la pasión y la vocación son necesarios para brillar.

Cómo saber para qué eres realmente bueno

1. Considera tus variables y entorno

Hay cosas que por más que quieras no puedes cambiar.

El lugar donde vives, tu personalidad, estilo de vida y aspiraciones personales.

Hazte estas preguntas que te ayudarán a encontrar el rumbo:

– ¿Qué tipo de carrera te gustaría ejercer?

Más hacia la parte humana, ciencias, ingeniería o artística.

– ¿Esa carrera se adapta a tu estilo de vida?

Si amas la medicina, pero no te gusta madrugar quizás tengas que considerarlo mejor.

– ¿Tus habilidades se ajustan a esa elección?.

Toma en cuenta aquello para lo que eres bueno, será más fácil aunque no lo creas.

– ¿Tiene demanda en el mercado laboral?.

Haz un poco de investigación, es necesaria esa profesión o está quedando obsoleta.

– Habla con profesionales con experiencia. Busca personas que estén en el ejercicio y pregúntales qué hacen.

2. Puedes tener muchas cosas en las que eres realmente bueno

No todas las personas son iguales, de hecho eso es lo que te hace humano, la diversidad.

Así como existen quienes encuentran una única pasión en su vida y la trabajan.

También están los multiapasionados, disfrutan aprendiendo y haciendo muchas cosas a la vez.

Con la misma energía y fuerza, incluso pueden cambiarlo según su contexto de vida.

Desarrollan habilidades y competencias en sus actividades que los van formando en excelentes profesionales.

Enfocarse en una sola cosa y nada más por el resto de tu vida, no es el único camino.

Solo debes seguir intentando con la mejor actitud.

Trabajar con esmero en las cosas más pequeñas te hará ser realmente bueno.

3. Descubre tu vocación en la acción

Esta grandiosa idea no caerá de un árbol como la manzana de Newton.

No te llegará de pronto una luz que te dirá qué y cómo hacerlo para el resto de tu vida.

El para qué se consigue en la acción, en la actividad diaria.

Una vez inmerso en ello entenderás que es para ti y decidirás dedicarle todo tu empeño.

La vocación no se encuentra pensando, sino cuando llevas tiempo haciendo.

4. Método IKIGAI

Si aún así te cuesta conseguir el sentido de tu vida, puedes tratar con esto.

Es un concepto japonés que se traduce como “una razón para ser”.

Es una herramienta en la que deberás escribir los siguientes aspectos:

✓Lo que amas: aquello que podrías hacer sin importar el tiempo y esfuerzo que requiere.

✓En lo que eres bueno: esas actividades para los que otros te buscan y consultan.

✓ En lo que se te puede pagar: ese oficio que sabes hacer pero solo con alguna retribución monetaria.

✓ Lo que el mundo necesita: aquellos oficios y profesiones que el mundo demanda.

Una vez los desarrolles todos deberás encontrar las coincidencias.

Aquella en la que todos coinciden será tu razón de ser, para lo que has sido llamado en este mundo.

Recuerda siempre que este debe ser un camino alegre, lleno de aventuras.

No cargado de sufrimientos y frustraciones, así que gózatelo al máximo.

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