3 cosas que todo profesional debe aprender de un niño

Los niños son seres maravillosos con características especiales que suelen darnos lecciones de vida muy importantes. Aunque las ocupaciones propias del adulto no nos permiten apreciarlas y mucho menos aprender de ellas.

Sin embargo, vale la pena que la próxima vez que estés cerca de uno, te tomes un segundo para analizar su comportamiento, a partir de allí notarás formas particulares de su personalidad, que bien puedes aplicar mañana en tu oficina o en cualquier ámbito de tu vida.

De todas maneras, si no tienes cerca a ningún niño, te voy a dejar una lista de tres conductas infantiles, que aplicadas en el mundo de los adultos, te harán lucir como un profesional realmente inteligente, pero por sobre todas las cosas, distinto a todos los que te rodean.

1.- Los niños juegan con el miedo

De grandes solemos perder mucho tiempo pensando en las posibles consecuencias de una acción, dejamos que el temor se adueñe de nuestro día a día y eso puede alejarnos de las oportunidades. Los niños tienen una capacidad especial para enfrentar situaciones nuevas, que de alguna forma les causan temor, pero a las que simplemente deciden meterle el pecho y ya.

Después se caen, lloran, gritan, pero vuelven a jugar. El miedo no los paraliza, no dejes que lo haga contigo.

2.- Perdonan sin hacer preguntas

Entre los más pequeños las peleas son comunes, por un juguete, por un amigo, por ver su programa de televisión favorito y no el del vecino que está de invitado en casa; siempre tienen una razón para entrar en conflicto.

Pero así como se sumergen en el problema, a punta de rabietas, gritos (a veces golpes), también se salen de él, porque a los dos minutos regresan a jugar otra vez con el compañero de discordia, como si nada hubiese pasado.

¿Imaginas cómo sería tu vida su tuvieses esa capacidad de perdonar a ese molesto compañero de trabajo que todos los días te saca de tus casillas?.

3.- Son dueños de la risa

Además, a los niños les encanta reír.

Lo hacen sin motivo y sin horario, no tienen necesidad de pagar una entrada al cine para poder liberar endorfinas gracias al último estreno de taquilla. Están preparados para la risa porque saben que en la simpleza de la vida, hay diversión; sin duda alguna son un homenaje a la felicidad.

Aplicar esa forma de vivir, sería un remedio interesante para conquistar la monotonía de nuestras labores como adultos profesionales. Sí hay diversión en lo que hacemos, sí podemos disfrutar la vida simple, solo tenemos que ser capaces de ver más allá de nuestras propias limitaciones.

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