3 consejos para manejar las críticas en el trabajo

Todos en algún momento hemos sido blanco de críticas, algunas veces algo necesarias y en otras un tanto injustas, pero cómo sobrevivir a ellas y gestionarlas para que al final del día no nos hagan perder el enfoque y te ayuden en tu propósito. Aquí tres claves que te ayudarán a lograrlo con un poco de práctica:

1.- Aprende a diferenciar entre crítica y ofensa

Se entiende como crítica a la emisión de un juicio de valor sobre algo o alguien.  Y aunque es cierto que la mayoría de las veces recibir una crítica no es algo agradable de momento, no necesariamente tiene que verse como una ofensa o agresión. La clave está en el tono y el respeto con que esta se haga. Por ejemplo,  una persona que quiere corregirte o hacerte ver alguna falla si lo hace con respeto y en privado no te está ofendiendo, simplemente está buscando la forma de ayudarte. Ahora bien, si su forma de hacerte ver tu error es desmeritando tu trabajo, utilizando descalificativos y teniendo una actitud prepotente, su crítica dejaría de ser constructiva y, sin duda, se calificaría como negativa.

Clave para manejar una crítica negativa: más allá de contraatacar o adoptar una actitud sumisa, lo aconsejable es gestionarla de forma asertiva; separando el mensaje de la forma, aceptando un punto de vista diferente al nuestro sin dejar que afecte nuestra autoestima.

 

       Más de Jürgen Klarić

 

2.- Responde con asertividad

Más allá de si las formas son las más adecuadas o no, trata en lo posible de mantener un tono neutro y sereno. Pide que te aclaren lo dicho, por ejemplo, si te critican una presentación o informe, puedes preguntar “¿qué es exactamente lo que no te convence del trabajo?”. De esta forma podrás evaluar si la crítica, aunque no haya sido dicha con al mejor intención, guarda algo de verdad y puedas aprovechar la oportunidad de mejora.

3.-Acepta tu cualidad más humana: el derecho a equivocarte

¿Te equivocaste? No pasada nada, solo estás dando señal de que eres humano y estás vivo. Puedes escuchar las críticas y admitir tu responsabilidad sin necesidad de estar bajo un sentimiento continuo de culpabilidad. Para practicar este punto puedes usar frases como: “Sí, me equivoqué, ¿cómo crees que podría mejorarlo?”

Recuerda que esto es algo que no se logra de la noche a la mañana, pero entre más practiques estos principios, mejor empezarás a gestionar las críticas.

 

  Más de Jürgen Klarić

 

 

 

 

Comentarios de Facebook